“No se puede hablar de un teatro cubano honesto, aunque queramos, en estos momentos. Vivimos en una sociedad que ha tenido que simular lo que no somos...".
Hace años los nombraron Comunidad, una palabra como una catedral, como un título nobiliario. Pero más que una palabra, era una condicionante que rompía la lógica funcional de un llega-y-pon: desde ese momento no podían permitir que nadie más se instalara en Los Mangos, o en sus predios. Si aspiraban a ser ciudadanos legales tenían que decir no a las aspiraciones de otros, que fueron antes las de ellos. El precio de vivir, sentirse Comunidad, era el de renegar lo que fueron, y truncar sueños.
Puede que a los Neuróticos Anónimos les importara menos la “técnica”, pero aun así contaban sus historias de vida de perros con la suficiente pericia como para obtener una reacción positiva de su público. Mucha de aquella gente llevaba tantos años hablando en reuniones que al escucharlos uno oía soliloquios geniales. Actores brillantes que se interpretaban a sí mismos. Monólogos que daban fe de su instinto para revelar lentamente la información clave, para crear tensión, establecer desenlaces y captar por completo al oyente.
Paradójicamente, para eliminar el juego fue cerrado el Hipódromo más importante de América Latina, y en el Barrio de Los Quemados, donde estaba enclavado, el juego, precisamente, no ha desaparecido.
No es un campeón del exilio. No es un reivindicado del quinquenio gris. No es un funcionario del sistema. No se volvió cínico, o ríspido, o sarcástico, o cauteloso, o violento, y menos aún se plegó. Por alguna inexplicable razón, le sigue importando menos su suerte personal que la muerte de su país.
El barrio desearía que sucediera al revés. La tierra erial tachando río, proveyendo terreno donde levantar más chozas. El Almendares es marca registrada de la inmundicia de La Habana, ya desde hace años lo sabemos. Lo que ignorábamos, entre otras cosas, es que a unos metros de la orilla una muchacha arroja una manta al suelo y se deja caer para sestear, y que El Fanguito tiene un Comité de Defensa de la Revolución. La monumental organización de masas del país es tan masiva que está, inclusive, donde se prohíbe estar.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.