Texto

Luis Manuel Otero: «Yo no soy la esperanza, la esperanza somos todos»

Luis Manuel Otero Alcántara, quien ha encabezado las huelgas de hambre de más alcance dentro de la isla en los tiempos recientes, es un...

Idealizo bocha

Estaba por comenzar el otoño. Hacía un poco de frío en Buenos Aires, pero soy de las que estiran el verano todo lo que...

Algunas lecciones jurídicas que nos dejó el 11-J

Han pasado tres meses desde las protestas del 11 de julio, cuando miles de cubanos tomaron las calles en decenas de localidades a lo...

Que el Yuma no gane nunca

Cuando chama, armábamos torneos de fútbol entre los muchachos del barrio. El terreno era casi media cuadra de la calle 21 del Vedado. Convertíamos...

El prisionero 2239 de Villa Marista. Una conversación con Hamlet Lavastida

Carlos Manuel Álvarez (CMA): Hoy vamos a conversar con el artista cubano Hamlet Lavastida, de quien toda la sociedad civil cubana ha estado pendiente....

Pedir perdón en Juárez

El hotel se anuncia en la web como clase tres estrellas opción popular. Aire acondicionado, wifi y agua caliente las 24 horas. Está en...
spot_img

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Ramiro Valdés, el tenebroso

Una creencia popular dice que, en sus tiempos en...

Cuba: apagones, cacerolazos y el camino hacia el capitalismo sin democracia

El régimen acaba de aprobar una ambiciosa reforma que pone la isla en ruta hacia una economía de mercado en medio de la peor crisis de su historia.

Los que se fueron: un rezo en el destierro de los cubanos

Mi abuela —que en realidad fue mi madre— murió...

El Indio que hizo bailar a los filósofos y llorar a los ladrones

En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».

‘La prisión invisible’. Vidas que sostienen una exposición

Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.