El público entra mientras Alberto y América terminan de prepararse para salir al escenario. Se supone que a las tres de la tarde comience la peña Sabadazo en el Tikoa, uno de los clubes subterráneos de la céntrica calle 23 del barrio del Vedado en La Habana.
Yo solo busco las fotos y los videos del porno cubano. El porno cubano tiene una naturalidad y una cultura propia a diferencia del porno profesional, bien cuidado e iluminado. Los actuantes tienen una verdad en el rostro. Una especie de ansiedad.
Estas peligrosas locuras, más la dificultad al tragar, sumadas a un malestar físico indescriptible, hacen que las autoridades no se tomen la molestia de prohibir la mata.
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.