Militar durante siete años, y parece que fue allí donde se le
gastó por completo la capacidad de siempre estar diciendo y haciendo
lo que se le ordena.
Estas peligrosas locuras, más la dificultad al tragar, sumadas a un malestar físico indescriptible, hacen que las autoridades no se tomen la molestia de prohibir la mata.
Al desembarco de Colón, en la isla habitaban entre 90 mil y 700 mil aborígenes, dependiendo del autor consultado. Hoy en los campos orientales permanecen algunos pocos millares reunidos sobre todo en la herradura formada por los montañosos municipios guantanameros de Manuel Tames, Yateras y Baracoa.
La dirección de la universidad había ordenado a la FEU (que en teoría era independiente) que “espontáneamente” se encargara de la hercúlea tarea de adecentar la cola del comedor. Para ello, los “líderes” juveniles organizaban unos horarios que ponían, por ejemplo, que el martes tocaba cuidar la cola a la Facultad de Ingeniería Eléctrica, el miércoles a Mecánica, etc.
La principal táctica de la Microfracción parece haber consistido en hablar mierda. Se citaban en la granja de Aníbal Escalante, se tomaban unos rones, se jamaban unos puerquitos con tostones y yuca, y parece que en una de esas alguno pegó un tarro. Pero lo que más se hacía allí era hablar basura.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.