Militar durante siete años, y parece que fue allí donde se le
gastó por completo la capacidad de siempre estar diciendo y haciendo
lo que se le ordena.
Estas peligrosas locuras, más la dificultad al tragar, sumadas a un malestar físico indescriptible, hacen que las autoridades no se tomen la molestia de prohibir la mata.
Al desembarco de Colón, en la isla habitaban entre 90 mil y 700 mil aborígenes, dependiendo del autor consultado. Hoy en los campos orientales permanecen algunos pocos millares reunidos sobre todo en la herradura formada por los montañosos municipios guantanameros de Manuel Tames, Yateras y Baracoa.
La dirección de la universidad había ordenado a la FEU (que en teoría era independiente) que “espontáneamente” se encargara de la hercúlea tarea de adecentar la cola del comedor. Para ello, los “líderes” juveniles organizaban unos horarios que ponían, por ejemplo, que el martes tocaba cuidar la cola a la Facultad de Ingeniería Eléctrica, el miércoles a Mecánica, etc.
La principal táctica de la Microfracción parece haber consistido en hablar mierda. Se citaban en la granja de Aníbal Escalante, se tomaban unos rones, se jamaban unos puerquitos con tostones y yuca, y parece que en una de esas alguno pegó un tarro. Pero lo que más se hacía allí era hablar basura.
La ciudad más afectada fue La Guaira, y la costa central del país fue la región donde hubo mayores. Fueron 39 segundos durante los cuales dos sismos —con magnitud de 7.2 y 7.5, respectivamente— cambiaron la vida de todo un país.