El proceso del perdón es irreversiblemente político y, por ello, una fuente de ataques partidistas. El espíritu de reconciliación nacional invocado por Gerald Ford en 1974 ha desaparecido 50 años después.
Luis Manuel Otero subía videos en redes sociales para ver a los demás o para enseñar cómo la policía le caía a palos. Sandro Castro sube videos en redes sociales para que los demás lo vean o para enseñar su Mercedes Benz. Luis Manuel Otero le decía a la gente que estamos conectados. Sandro Castro le dice a la gente cuán desconectado está él.
Traducir el terror no es una tarea fácil, en especial si se trata de evitar la propaganda. No digo traducir como un intento de proselitismo sino de diálogo. Claro que en ambos casos hay un (im)pulso de persuadir. Traducir es dialogar y persuadir. ¿Por qué si no el afán de ir comparando figuras tan distintas y autoritarias como Fidel Castro, Adolf Hitler y Donald Trump?
Aún Donald Trump no ha empezado su segunda Presidencia y ya tiene su primer escándalo: los anuncios de varios acólitos sin experiencia ni calificaciones para altos cargos en su gabinete, y la exigencia de que el Senado se someta a sus demandas y los apruebe obviando el proceso constitucional de advice and consent (consejo y consentimiento).
Este miércoles, la revista española Hola sacó una exclusiva mundial: «Descubrimos a Ana de Armas con su nueva ilusión, Manuel Anido, hijastro del presidente de Cuba». La noticia iba acompañada de una serie de fotos de la pareja en la noche de Madrid.
El retorno triunfante de Donald Trump, y el modo en que cambie el rumbo del país, especialmente si sus aspiraciones autoritarias no pueden ser refrenadas por las instituciones políticas, será ahora el principal legado de un presidente que se creyó excepcional.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.