Si usted escribe el nombre de alguno de los mayores historiadores mexicanos, de cualquier ideología (Enrique Florescano, Josefina Zoraida Vázquez, Clara Lida, Enrique Semo,...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.