Los compañeros que atienden a los artivistas incómodos están fermentados en materia de seducir, manipular, encubrir. No siempre los golpes enseñan ni provocan terror masivo.
La pelota cubana no se ha quedado atrás. Al contrario, nuestro pasatiempo nacional marcha hacia adelante. Su brújula marca rumbo norte, bajo las inclemencias del tiempo y el espacio que se interpongan en el camino trazado.
Hay momentos donde un artista necesita obviar las mediaciones hegemónicas, esa fantasmagoría que lo abriga para mitigar el latido de sus inconformidades.