¿Quién en Cuba puede vestirse decentemente si no tiene familiares en el extranjero o no paga su ropa a los altos y ridículos precios en que las revenden las personas que salen del país a comprar?
El repatriado se repatrió por varias razones: «Porque mi dinero rinde más en Cuba», dijo. «Porque con lo que yo gano en un mes aquí puedo vivir tranquilo un año allá».
Ossain forma parte de los 171.635 inmigrantes que llegaron a Europa en 2017, con un poco más de suerte que los 3.116 que murieron atravesando fronteras o ahogados en el Mediterráneo.
“Lo más doloroso es todo eso, tener que alejarme de mi familia por temor a las represalias que puedan tomar contra ellos. Discutir con mis hermanos y mi madre al punto de no hablarnos, porque yo no soy ni puedo ser nadie para intentar cambiar este sistema".
Si algo dejan los ciclones, luego de los días, es una normalidad que asusta. Como que sea normal, por ejemplo, que a alguien se le caiga un día la casa.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.