Los ex lugares

Las autopistas, las habitaciones de hotel, los centros comerciales, son no lugares, según plantea Marc Augé, el antropólogo y etnólogo francés, en su libro Los no lugares. Espacios del anonimato.

El hombre contemporáneo va al no lugar a hacer una operación x y se retira una vez la hizo. Nadie recuerda el rostro de los choferes de ómnibus, ni de esas aeromozas apresuradas que arrastran maletas en miniaturas por las frías salas de espera, pese a que algunas son realmente preciosas.

Un no lugar carece de identidad.

Hace una semana fotografiaba un viejo terreno de pelota que está a menos de tres kilómetros de la casa, miraba la tierra naranja llena de huecos de cangrejos, hablo de unos sesenta huecos, el césped crecido, el dugout sin techo y las gradas destruidas. Yo estaba en el centro, en la posición del pitcher, y pensé: este lugar ya no es. Es un ex lugar. Estoy en el centro de un ex lugar. De golpe, anoté en la agenda del móvil: los ex lugares son sitios que tuvieron en sus inicios un propósito definido, pero el tiempo u otros factores los han convertido en restos.

Al campo. Foto: Katherine Perzant. 

No dudo que aún muchos niños o equipos vayan a jugar al viejo campo de pelota, pero ya no están en el lugar, sino en su cadáver.

Después de haber hecho algunas fotografías con una luz que no me ayudaba, me percaté de que un ex lugar en una zona determinada potencia la existencia de otros ex lugares en sus alrededores.

Seguí anotando en mi móvil:

  1. Para que un lugar se convierta en ex lugar, no necesariamente debe desaparecer; cuando deja de funcionar en un porciento considerable de su totalidad, el lugar deja de ser, pierde su visualidad, sus definiciones. Y con esta pérdida de su esencia, que es fundamental para entender la existencia de algo —el imaginario del circo lo componen la carpa y los leones, los aros de fuego—, le sobrevienen al lugar un significado de muerte, un estado de vegetación social.

Las gradas. Foto: Katherine Perzant.
  • El ex lugar se ramifica y extiende; en los sitios donde se producen ex lugares —un proceso que puede demorar años, en algunos casos siglos— hay mayores probabilidades de que sus contornos se conviertan en potreros, páramos, nadas, o en el caso de las ciudades: barrios donde poco funciona. No están los aros de la cancha de básquet, ni el techo de la parada, ni los botes de basura.
  • En ocasiones, la multiplicidad de los ex lugares pudiera conducir a la existencia de ex ciudades, y en estados crónicos, de ex países.
  • Un ex lugar puede originarse por el paso del tiempo, por un daño humano, por el desinterés de un gobierno, por un fenómeno natural, por condiciones climáticas.

Celosías. Foto: Katherine Perzant. 

De vuelta a casa descubro un muelle enorme. Un muelle de concreto con la forma de un corchete bocabajo, completamente destruido. Quizá por un ciclón, acaso el Ike, no lo sé. En su centro hay un espacio que parece un estrado, con grandes escalones; quizá fue una patana, o una tarima donde las parejas venían a bailar, o donde las familias cenaban en mesas de calamina. Los ex lugares producen un enorme dolor, una profunda desesperanza. El extrañamiento de un tiempo que suponemos, que no conocimos.

Primera base. Foto: Katherine Perzant. 

Dice Marc Augé en el libro antes citado: «El etnólogo en ejercicio es aquel que se encuentra en alguna parte (su aquí del momento) y que describe lo que observa o lo que oye en ese mismo momento».

El Country Club a lo lejos como un tétrico castillo de Disney, flores silvestres amarillas, no más grandes que un botón, zapatos abandonados, ofrendas. Viejas redes de voleibol en canchas donde nadie juega. Pececitos, algas. Un hombre joven que desde el muelle ve el mar, le habla al mar. Vuela un ave a lo lejos, muy alto, ¿una garza?, el sol no me deja ver. ¡Una garza blanca!, vidrios transparentes, el cielo…

El muelle. Foto: Katherine Perzant

Hay un cortometraje de Godard donde la protagonista sale de una piscina pública y abraza al marido que ha ido a buscarla, lo abraza por el cuello y le dice: «Yo te ex amo». No recuerdo más nada de ese corto. Después de una escena semejante ya uno no puede recordar nada más. Los ex lugares son lugares que se han dejado de amar.

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Cuba | Las muertas desaparecen dos veces

El cierre del observatorio de Yo Sí Te Creo deja a Cuba aún más a oscuras frente a la violencia machista.

Pável Vélez, fotógrafo mexicano: «Si vas a documentar algo, tienes que...

«La fotografía de calle es de 99 por ciento fallar, como diría Alex Webb. Llegué a esta fotografía fallando y redescubriéndome. Ya no me gusta tanto ir a donde haya mucha pose. Me gusta ir a donde hay imágenes que tengan que ver con la calle. Mi manera de ver ahora ha evolucionado a capas y reflejos».

Juani Santos: ¿qué pasa con las cirugías de afirmación de género...

Ha muerto Juani Santos, el primer hombre trans operado en Cuba mediante una cirugía de afirmación de género. Se trata del procedimiento médico conocido coloquialmente como reasignación sexual, readecuación genital o cambio de sexo.

Venezuela | Carmen Teresa Navas y la historia de otra madre 

Tenía 82 años y nunca se cansó de buscar a su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, que estuvo 16 meses desaparecido y falleció bajo custodia del Estado. Carmen Teresa Navas murió de un infarto el pasado domingo 17 de mayo, apenas nueve días después de que lograra darle sepultura al cuerpo de su hijo. Este es un relato de su vía crucis.

Apoya nuestro trabajo

El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
Puedes contribuir a la revista aquí.
Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: revistaelestornudo@gmail.com

Katherine Perzant
Katherine Perzant
Ha sido funambulista y chainsmoker. Como el Paterson de Jarmusch, escribe poemas que nunca publica. Posee una debilidad alarmante por los puentes y las boyas. La toman, tan a menudo por extranjera, que se siente así en todas partes. Quisiera creerle a Issa, que le sobrevive, le sobrevive a todo, la frialdad.

Artículos relacionados

Cuba | Las muertas desaparecen dos veces

El cierre del observatorio de Yo Sí Te Creo deja a Cuba aún más a oscuras frente a la violencia machista.

Pável Vélez, fotógrafo mexicano: «Si vas a documentar algo, tienes que estar cerca, adentrarte…»

«La fotografía de calle es de 99 por ciento fallar, como diría Alex Webb. Llegué a esta fotografía fallando y redescubriéndome. Ya no me gusta tanto ir a donde haya mucha pose. Me gusta ir a donde hay imágenes que tengan que ver con la calle. Mi manera de ver ahora ha evolucionado a capas y reflejos».

Los Fanjul: The Sugar Kings

«Dos de cada tres cucharadas de azúcar consumidas en...

2 COMENTARIOS

  1. Crónica interesante. Desgraciadamente a eso vamos todos, a un «ex» loquesea. Estas fotos despiertan un dejo de melancolía si pensamos que en esos espacios personas jugaron y disfrutaron, forjando memorias, quizás muy queridas para ellos. Sería grandioso viajar por un instante en una máquina del tiempo y retroceder unos 60 años a esos mismos predios. Saludos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí