Fidel lleva dos años muerto, y por hábito, por pereza, por ignorancia, por agria terquedad, o por oportunismo, muchos cubanos siguen hablando de la “Revolución” como si todavía fuera 1968.
El caso es que se nos avecinan, en cadena, el centenario de la revolución soviética (2017), el cincuenta aniversario de mayo del 68 (2018) y los treinta años de la caída del Muro de Berlín (2019). Tres años en los que, presumiblemente, el siglo XX se precipitará sobre nosotros para ser escrutado a conciencia.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.