"Esta ley no permite pensar diferente, te fulmina en vida, te convierte en un hombre muerto. Lo bueno es que por lo menos un grupo estuvimos lo suficientemente indignados para manifestar nuestro rechazo".
Dos horas y media antes de la salida del avión Boeing 737 de La Habana, tres periodistas habían chequeado sus boletos y habían pasado hasta las taquillas de Inmigración, donde las autoridades cubanas les impidieron abordar su vuelo.