«¿La gente sigue siendo la misma? No, pero yo creo que sí. Cuando yo escucho la voz de mis amigos, creo que son los mismos seres con la misma colectividad y la misma positividad, más allá del sufrimiento y de la distancia».
A más de ocho mil 400 kilómetros de distancia, en una celda del Combinado del Este, tres reos habían sujetado a Luis por la espalda mientras un cuarto le daba puñetazos. Para rematar la golpiza, le abrió el tabique de la nariz de un navajazo.
Es preferible vivir en una celda inhabitable, enfrentando torturas, que con los pensamientos encadenados por la injusticia.Carta de Duannis Dabel a su madre Yenisey Taboada;...