Estas fotografías de Elizabeth Rodríguez derivan una vez más hacia la estampa social, pero ubican su discurso en la última frontera del Hombre frente a la Naturaleza.
Julio es una especie de quarterback del arte cubano. Algunos juzgan como dispersión su brillante capacidad creativa, lo cual se debe a que gran parte de su trabajo les resulta intelectualmente desafiante e incomprensible.
El negocio de las mulas, evidentemente tolerado hasta el momento por las autoridades, parece marchar viento en popa, con cada día más cubanos apostándole todo.
Los jóvenes fueron echados por mostrar su orientación sexual en el contexto de la reforma constitucional que quiere legalizar en Cuba el matrimonio igualitario.
Si bien el proyecto nació de fotografías aisladas, espontáneas, con los años el azar de los encuadres y las obturaciones fue hilando un discurso sólido que interpela el devenir de la isla en las décadas recientes.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.