El público entra mientras Alberto y América terminan de prepararse para salir al escenario. Se supone que a las tres de la tarde comience la peña Sabadazo en el Tikoa, uno de los clubes subterráneos de la céntrica calle 23 del barrio del Vedado en La Habana.
Lo único terrible de todo eso es que leo intercalando un cuento de Enrique Del Risco y uno de Francisco García González. Los intercalo y mi cabeza, de cierto modo, explota.
Fotografías de la costa de Biobío, Chile, realizadas por el cubano Ruber Osoria. Estas playas fueron azotadas por el sismo y el tsunami del 27 de febrero de 2010.
"Realmente decir cosas no es lo que nos hace entendernos, pudiera ser que estemos expuesto a una expresión mayor, donde somos usados como palabras en la imaginación de otra voz caprichosa"
Javi voló a Moscú y, de allí, a los Emiratos. La última foto en casa con su hermano Alec le rompe el corazón a cualquiera. Abrazados frente a la cámara, abatidos y al mismo tiempo estoicos. Si una imagen pudiera capturar la manifestación de la tristeza, es esa: la mirada de dos hermanos de 23 y 14 años, tan apegados como ellos, a punto de una separación brutal. Observándolos, caí en cuenta de que presenciaba la repetición de mi propia historia: el momento en que me separé de mi hermano.
«La fotografía de calle es de 99 por ciento fallar, como diría Alex Webb. Llegué a esta fotografía fallando y redescubriéndome. Ya no me gusta tanto ir a donde haya mucha pose. Me gusta ir a donde hay imágenes que tengan que ver con la calle. Mi manera de ver ahora ha evolucionado a capas y reflejos».