Porque, simbólicamente, en lo que respecta a la lectura, uno siempre está en una especie de isla desierta: la isla desierta de su apartamento, la de su cuarto, la del círculo de luz de la lámpara de noche, la de las páginas abiertas que esta ilumina.
Si Maduro es derrocado, es difícil imaginar quién podría sustituirlo en el triste papel de benefactor de Cuba, quién querrá heredar de él una fatídica alianza política y militar con Raúl Castro o su todavía desconocido sucesor.
Junior estaba tras las rejas desde el día anterior, que podría pasar a verlo y, además, le dijeron que no había marcha atrás: Junior no tiene residencia temporal ni transitoria en La Habana y, por lo tanto, pasado las 72 horas de estancia en la capital, como dicta el artículo 8 del decreto ley 217 de 1997 del Consejo de Ministros, sería deportado hacia su ciudad natal por no tener reconocido el derecho legal de permanecer en la capital del país.
Sin embargo, cuando uno se va de Cuba es diferente. Los Juegos Olímpicos, que siempre habían sido una ventana al mundo exterior, son desde el exterior un recuerdo de Cuba.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.