Cuba, la única nación integrante del campo socialista en el hemisferio occidental, se convertiría en uno de los principales focos de resistencia al cambio global iniciado aquel año.
Díaz-Canel aseguró más recientemente que se «ha ido remontando» esta «coyuntura», mientras algunos expertos opinan que esta constituye en realidad un momento específico de la gran crisis estructural de dependencia que lastra la economía cubana.