Y no, no es que no tengamos comida. Todavía nos queda pollo, chuletas y filetes de pescado para alimentarnos durante un par de semanas. Pero ya se echa de menos la verdura y la fruta frescas...
Me conmueve y a la vez me electriza saber que pasaré junto a Grossman estas semanas de confinamiento. Tal vez él sea mi única oportunidad de encontrar algún sentido en medio de toda esta insensatez.