Como tantas otras pertenencias del exilio cubano, también nuestra nostalgia se divide en generaciones: la mía, por ejemplo, no es muy dada a rememorar,...
El Pez en la cama, de Tana Oshima; o el Perro Frente al Sol, de Joan Miró; o el Hombre-Caca, de Rafael Alejandro. Cualquier cosa, lo que sea para sentirme viva y alegre y poderosa.
No hay que descartar, tampoco, el humor lezamiano, capaz de transfigurar sus cotidianos periplos y conversaciones habaneras en crípticos versos fundadores, sublimando y, al mismo tiempo, riéndose de ello.