La Fundación Rimbaud y Verlaine planea crear allí, pronto, una «casa de poesía», dedicada a la promoción de las artes, provista de una biblioteca, un archivo digital y salones para espectáculos y talleres.
Lo único terrible de todo eso es que leo intercalando un cuento de Enrique Del Risco y uno de Francisco García González. Los intercalo y mi cabeza, de cierto modo, explota.
Para Reyes no había duda de que, en democracia, era preferible el gobierno realista de Sancho Panza en la ínsula Barataria que el del utopista don Quijote en el territorio de la Mancha.
Otra vez un libro de Padura quedó en manos de quienes estuvieron dispuestos a batirse por agarrar un ejemplar. No pocos se escandalizaron al ver que costaba 120 pesos.