Yo no sé todavía qué es Miami. Llevo en la ciudad siete meses, pero por un rato Legna Rodríguez me aleja de las zonas comunes: playa-playa, piscina-piscina, warehouses y mediocridad.
Las crónicas de Brodsky también nos recuerdan que hay dinosaurios que sí sobrevivieron: restos del pasado que cohabitan la Tierra con nosotros, pero que no son pájaros ni lagartos. Son figuras y artefactos que persisten, y cuya mera persistencia nos invita a cuestionar todo el relato que hemos aceptado hasta ahora.
¿Qué hace una referencia a Peter Sloterdijk en un libro sobre Cuba, cuatro páginas después de un comentario sobre Buena Vista Social Club y Pablo Milanés? Todo y nada al mismo tiempo. Sorprende e instiga al lector. Como de pasada y sin imposiciones, ayuda a reordenar las conexiones significativas, ensancha las posibilidades de interpretación. El lector puede aprovecharlo o dejarlo pasar, pero el estímulo está ahí. De la Nuez no le obliga a nada, porque las cuestiones que le interesan no tienen que ver con razonamientos absolutos.
Leo las 835 páginas que tengo a mano de Gerardo Fernández Fe como él recomienda, con ímpetu de monja compulsiva. Dos novelas —una precursora, la otra...
En una de sus gavetas tía Tamara guardaba varias letras de papel que mantenía cerca, a mano, entre otros papelitos de la vida cotidiana, postales de viajes, recuerdos, documentos de migración de la familia, fotos de amigos y carpetas de trabajo.