El espacio clandestino al que ha sido sometida la prensa no oficial es cada día más grande y menos oscuro e invisible. No obstante, sigue siendo Lecturas Difíciles -como dijera su autor- “un documento de otros documentos, archivos de micro-verdades que permanecen invisibles, pero circulan en nuestra sociedad”.
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.