De esta forma, la crisis es metáfora de arribo a algún lugar, a una estación determinada que, a su vez, será puro tránsito. Crisis puede ser sinónimo de «vivir siempre en peligro», con la conciencia alerta de nuestra situación en el universo, dice Zambrano recordando a Nietzsche; porque es la vida, y no sus avatares y aventuras extraordinarias, «el acontecimiento más peligroso del universo».
‘Los placeres del exilio’ son, más que nada, la posibilidad de hacer una lectura que pudiéramos llamar imaginal y a contracorriente de la historia caribeña y americana; una novedosa forma de ver la realidad desde la conciencia de un sujeto que, aunque se sabe colonial, no vacila en apropiarse de la lengua del amo para lograr su independencia cultural y política.
El Totalitarismo cubano no es diferente a los demás ejemplos totalitarios del mundo moderno. Puede ser que en ciertos ámbitos se muevan variables distintas, pero su implementación, su armazón social y personal, su trabajo dentro y fuera del individuo con diversas formas de la violencia, unas más pedagógicas, otras directamente tocando e hiriendo el cuerpo y la mente de los individuos, crean una forma de dictadura totalitaria con un Estado bien consolidado y sus fisuras.
Cabría preguntarse lo siguiente: ¿qué pasa, sin embargo, cuando la dictadura se supera por vías pacíficas, sí, pero una cuota demasiado alta de «infierno» permanece oculta el tiempo suficiente, digamos, tres décadas, «en algún sustrato de la ciudad real y de la ciudad imaginaria»?