De alguna manera, casi todo lo que debemos saber sobre el viejo está escondido en esa frase. Primero, que lleva casi cincuenta años en los Estados Unidos, desde que en 1967 se marchara definitivamente de Cuba para reunirse con su esposa y dos hijos (el mayor de ellos, Roberto Rodríguez Díaz, uno de los “niños Pedro/Peter Pan”), pero también huyendo de la cárcel por conspirar contra la Revolución. Segundo, que desde entonces ha vivido anclado siempre en la añoranza.
El 13 de mayo de 2016, unos meses antes de que el gobierno de Estados Unidos anunciara la suspensión de la política de Pies Secos, Pies Mojados, Marta y Liset salieron de Cuba para recorrer más de 8 mil millas hasta su meta.
En mi primer viaje a Nueva York, conocí a una querida amiga que partió de Cuba adolescente y cada conversación con ella era una oda a la cubanía. Después de tanto tiempo, era tan cubana.
En Nuevo Laredo, México, los cubanos esperan un milagro. Y el milagro debe concederlo el recién electo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Quieren...