Es casi unánime la opinión de que el colapso eléctrico ocurrido en Cuba a partir del 17 de octubre —que paralizó al país en toda su extensión y sumió en las tinieblas a una población ya extenuada por innumerables penurias— sería un síntoma extremo de la crisis multidimensional, endémica que enfrenta la isla desde hace más de 30 años.
Las autoridades señalan tres causas fundamentales para la grave situación del abasto de agua en Cuba: problemas con los equipos de bombeo, déficit de energía eléctrica y roturas en las conductoras.
¿Cómo llegamos a este punto? ¿Vivimos los resultados de una (relativa) hecatombe económica y demográfica súbita o se trata de un cúmulo de crisis nunca aplacadas que, finalmente, han eclosionado? El investigador cubano Juan Carlos Albizu-Campos nos responde en esta entrevista.
La debacle económica que afectó a Cuba a inicios de los noventa, tras la caída del Campo Socialista, fue bautizada por la neolengua castrista como «Período Especial en Tiempo de Paz». Más de 30 años después, en medio de la actual crisis, el régimen cubano vuelve a hacer uso de su viejo arsenal retórico y aclara que esta vez se trata de una «economía de guerra».
Con estos precios, ya son 13 días consecutivos con tendencia a la baja en los valores de las tres principales divisas que se compran y venden en el mercado informal en la isla, y no son pocos los que se preguntan cuáles son las causas de estos cambios bruscos en la comercialización informal de monedas extranjeras en la isla, cuando la inflación sigue sin freno en el país y hoy aún es más agravante el panorama económico-social de los ciudadanos en la isla.
¿Cuba es un país pobre? ¿Cuántas personas sufren la extrema pobreza en la isla? ¿Se puede hacer caso a las estadísticas que existen al respecto? Y si es un país de pobres ¿por qué tiene un IDH alto?
El activista religioso mantiene una huelga de hambre que se ha dilatado durante casi dos meses, con la exigencia de la liberación de presos políticos a un Estado cubano que responde con silencio y vigilancia.