Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.
autoridades sanitarias del país recomiendan agarrar al animal con guantes o trozos de nylon lo bastante grandes como para proteger toda la mano del contacto con la babosa, después echarle sal o cal viva y enterrarle muerto a más de 25 cm de profundidad.