Culminaba la confrontación en Cuito Cuanavale y las tropas cubanas se movían más al suroeste, a casi 100 km de la frontera con Namibia, para hacerle frente a una posible penetración del enemigo.
Las cámaras fotográficas que usaba allá eran muy silenciosas, facilitaban la discreción, mientras ellas cantaban, lloraban o me decían quién sabe qué en sus dialectos.
Juan Carlos Borjas capturó impactantes estampas mientras desandaba, a finales de los años 80, ciudades, aldeas y sabanas del sur de África como parte del contingente cubano en la «guerra de Angola».
Más de dos mil efectivos cubanos encontraron la muerte lejos de casa, según fuentes públicas. Borjas estuvo allí a finales de los años 80, cámara en ristre.