En medio de la mayor crisis económica en la historia contemporánea de Cuba, y sin que la presión llegara aún al extremo actual, Raúl Castro propuso en diciembre último el aplazamiento del Congreso de PCC previsto para abril de este año. Se trata de la instancia máxima, el ritual por excelencia de decisión política en el país; de modo que reina el suspense…
Esta doctrina no carece de su propia lógica interna. Identifica correctamente los fracasos del cambio de régimen tradicional. Reconoce las restricciones políticas domésticas sobre los compromisos exteriores prolongados. Explota la asimetría de poder entre Estados Unidos y las pequeñas naciones caribeñas y latinoamericanas con eficiencia despiadada.
La semana pasada, el mandatario agitó en su comparecencia pública la habitual retórica propagandística del régimen cubano, pero, más significativamente, anunció un paquete de emergencia en respuesta al bloqueo energético decretado por la Casa Blanca para espolear cambios en la isla.
«Esto es un nuevo disparate en política económica», sostuvo el economista Mauricio de Miranda. «Lo que no puedo entender es que se sigan adoptando medidas económicas que van a contrapelo de la realidad objetiva».
«Si llegara a funcionar el mercado oficial de divisas mediante una tasa flotante», vaticina el economista Miguel Alejandro Hayes, «los militares van a continuar con sus prioridades de negocios, mientras que a los privados se les restringiría el capital para importar bienes de consumo y [medios] de producción para ofertar artículos de primera necesidad, perjudicando aún más el bienestar de millones de cubano».
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.