«Esto es un nuevo disparate en política económica», sostuvo el economista Mauricio de Miranda. «Lo que no puedo entender es que se sigan adoptando medidas económicas que van a contrapelo de la realidad objetiva».
«Si llegara a funcionar el mercado oficial de divisas mediante una tasa flotante», vaticina el economista Miguel Alejandro Hayes, «los militares van a continuar con sus prioridades de negocios, mientras que a los privados se les restringiría el capital para importar bienes de consumo y [medios] de producción para ofertar artículos de primera necesidad, perjudicando aún más el bienestar de millones de cubano».
«Mientras que el gobierno cubano persista en definir la “vulnerabilidad” (de pobreza no quieren oír nada) a partir de la indigencia más tremenda o del desamparo/|fragilidad por edad, enfermedad o discapacidad, dejarán fuera una parte sustancial de la pobreza y pobreza extrema», ha dicho el economista Pedro Monreal.
El propio Díaz-Canel, quien ni siquiera se dignó a pronunciar el nombre de su exministra, y eligió hablar de «deambulantes» en lugar de «mendigos», peca deliberadamente de lo mismo que, en esencia, se le achaca a su subalterna: niega o encubre la realidad. Pero Marta Elena Feitó Cabrera, desde luego, no formaba parte del selecto club de los intocables. Y, por suerte para ella, muy pronto pasará al olvido.
La apertura en La Habana a inicios de este año del primer mercado estatal con operaciones en dólares en efectivo ha sido para muchos un preludio de la «muerte» de la virtual Moneda Libremente Convertible (MLC) y el inicio de una etapa de dolarización parcial de la economía.