Resulta difícil contribuir con alguna novedad y sensatez al debate sobre Cuba, en estos tiempos de crisis agudas y cambios inminentes. Es difícil no...
No conviene reconstruir Cuba. No porque sea costosa, dígase impagable; no porque alrededor de un millón de cubanos en edad económicamente activa hayan salido...
Del 24 de abril al 1 de mayo, cubanos dentro y fuera de la isla pueden participar en un inédito sondeo sobre el sistema político, la evaluación de figuras públicas del gobierno, de la oposición y la sociedad civil, el rol del embargo estadounidense, las vías posibles de solución al conflicto político y el papel del sector privado y la comunidad emigrada en el futuro del país.
En medio de la mayor crisis económica en la historia contemporánea de Cuba, y sin que la presión llegara aún al extremo actual, Raúl Castro propuso en diciembre último el aplazamiento del Congreso de PCC previsto para abril de este año. Se trata de la instancia máxima, el ritual por excelencia de decisión política en el país; de modo que reina el suspense…
Esta doctrina no carece de su propia lógica interna. Identifica correctamente los fracasos del cambio de régimen tradicional. Reconoce las restricciones políticas domésticas sobre los compromisos exteriores prolongados. Explota la asimetría de poder entre Estados Unidos y las pequeñas naciones caribeñas y latinoamericanas con eficiencia despiadada.
La semana pasada, el mandatario agitó en su comparecencia pública la habitual retórica propagandística del régimen cubano, pero, más significativamente, anunció un paquete de emergencia en respuesta al bloqueo energético decretado por la Casa Blanca para espolear cambios en la isla.