La familia simbólica del arte cubano contemporáneo constituye una red de micro-poderes subordinada al macro-poder de la política cultural diseñada por la revolución.
En Zenit Tattoo prefieren no realizar cualquier tipo de tatuajes. Cuando un cliente se presenta con un diseño grotesco, o sencillamente feo, intentan convencerlo de que cambie de idea, si no lo logran, entonces le recomiendan que cambie de tatuador.
Los compañeros que atienden a los artivistas incómodos están fermentados en materia de seducir, manipular, encubrir. No siempre los golpes enseñan ni provocan terror masivo.
En mi segunda cita con Cuba quise trabajar con algo que me frustraba profundamente; el hecho de ser tratada a veces como un medio o un objeto, desde una distancia ficticia y adornada frívolamente.
Más allá del uso de cualquier soporte actual, quizá convenga hoy recuperar ese espíritu. Invertir el obsoleto clamor de Warhol por el derecho de todos a quince minutos de fama.