No hay un personaje del imaginario afrocubano que no haya encarnado hasta el límite. Fue el velador delicado, el calesero fiel, el sujeto zalamero y barrial, un poco chismoso y preguntón, el rumbero molesto y vengativo. “Cuando la canción que yo canto me gusta más en otra voz, la saco de mi repertorio”, dijo.
La noche antes de una mudanza, L. y yo la pasábamos armando y llenando cajas y maletines, cuidando de dejar fuera la cafetera, el café, el azúcar, y un par de tazas para el desayuno...
Era mujeriego, fiestero, tomador, también era desprendido. Dado a conversar con quien se lo pidiese, no importaba si conocido o no. Un tipo de pueblo, el típico bonachón.
Para aguantar el aire contaminado, el foso del hambre, los mosquitos en la noche y el calor impenitente, Luz María, Chen y cualquiera que pasara por allí tenía que anestesiarse con alcohol.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.