Hay pocas certezas sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Se sabe, por supuesto, de su genealogía «real» y que por una malformación en un dedo de una mano le llaman «el Cangrejo», cosa que no le incomoda. Hasta ahora su vida pública ha consistido en aparecer detrás de su abuelo, Raúl Castro, cuidándole siempre las espaldas con una pose casi paródica de los agentes de seguridad en las películas de Hollywood.
Ni la muerte ni el amor soportan testigos, escribió Boris Pahor. Sin embargo, detrás de cada muerte había siempre un velo, la aspiración de una historia oculta, un «lo mataron», un «no supieron atenderlo bien», un «ya no daba más».
En 2019 la diplomacia cubana también insistía en negar que hubiese oficiales y soldados de la isla en Venezuela, pero la prensa internacional reveló que al menos desde mayo de 2008 había pactos castrenses entre ambos países para garantizar la conservación en el poder de Chávez.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.