¿Cómo llegamos a este punto? ¿Vivimos los resultados de una (relativa) hecatombe económica y demográfica súbita o se trata de un cúmulo de crisis nunca aplacadas que, finalmente, han eclosionado? El investigador cubano Juan Carlos Albizu-Campos nos responde en esta entrevista.
La escena ocurre en el Café Tortoni. Interior iluminado y espacioso, estilo Beaux-Arts, altas columnas relucientes con capiteles de acanto, lámparas y techos de vidrio repujado tipo Tiffany. Mesas redondas cubiertas por manteles blanquísimos, butacas de cuero. Ambos, entrevistador y entrevistado, se acomodan en una mesa, justo debajo del techo en vitral.
La escena ocurre en el Café Tortoni. Interior iluminado y espacioso, estilo Beaux-Arts, altas columnas relucientes con capiteles de acanto, lámparas y techos de vidrio repujado tipo Tiffany. Mesas redondas cubiertas por manteles blanquísimos, butacas de cuero. Ambos, entrevistador y entrevistado, se acomodan en una mesa, justo debajo del techo en vitral.
«Pero a la vez hay una paradoja, y es que las películas de nosotros, la mayor parte de las que hemos hecho y en las que estamos trabajando, siempre están relacionadas con Cuba. Y, aunque suene improbable, hemos encontrado aquí un espejo desde donde mirar esa Cuba».
Los raperos hemos intentado hacer comunidad muchas veces, con mayor o menor éxito, pero la maquinaria nos cae encima justamente para romper eso. Ahora mismo estamos todos dispersos, algunos presos, otros exiliados, otros como yo, inxiliados.