La realidad es que en el sistema político norteamericano es prácticamente imposible quitar al presidente de su cargo. No existen, como sí en otras democracias, los votos de (no) confianza, la sustitución parlamentaria o el referendo popular.
¿Existe un camino pragmático para avanzar en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba sin sacrificar las demandas del pueblo cubano de «pan y libertad» ante la conveniencia de un «acuerdo» de Trump o la insistencia del régimen de La Habana en permanecer en el poder?
Llamémosle X. Hace unas semanas me habló X., estadounidense, un tipo afable, entusiasta y periodista. Me pidió tips para aterrizar en La Habana, pistas...
Ellos necesitaban una victoria. Ansiaban una victoria. Las tropas se les habían desmoralizado tras la actuación de los Delta Force en Venezuela: se llevaron...
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.