Otra vez un libro de Padura quedó en manos de quienes estuvieron dispuestos a batirse por agarrar un ejemplar. No pocos se escandalizaron al ver que costaba 120 pesos.
La lluvia de Miami puede ser amarga o dulce y no depende exactamente de la lluvia. Depende del costo del alquiler que estés pagando en ese momento. La lluvia viene de arriba y las promociones vienen de arriba. El cielo lo aguanta todo.
Si alguien, después de todo, leyó en Granma el reporte sobre el balance del Ministerio de la Agricultura, ese desgraciado lector puede quedarse tranquilo, no hay ninguna probabilidad de que el «extensionismo agrícola», en su revolucionaria variante cubana, pueda hacer que la agricultura de la isla llegue a estar en una situación aún más desastrosa que la actual.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.