Aquella degradación monótona del verde, aquel golpeteo con sordina de la lluvia igual, inacabable,durante días y noches cuya cuenta había ya perdido, terminaron por...
Eran muchos,tenían pelo,estaban mojados,eran demasiado grandes.Alfredo Soderguit.Los carpinchos
Si hubiera algo realmente exótico y extravagante en estos tiempos, sería no tener tatuajes, no tener hijos,...
Para que nos amáramos, al fin,ocurrieron todas las cosas de este mundoy desde que no nos amamossolo existe un gran desorden.Cristina Peri Rossi
Todo pasó...
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.
El país está roto. No existen los avengers para salvarnos, y sí una casta de millonarios pedófilos que son nuestros dueños. Ellos pueden decir quién se queda y quién se va. Si no les gusta lo que publicas, pueden ir por ti.
Leandro Eduardo Campa fue (o es) un escritor nacido en La Habana, Cuba, en 1953. Llegó a los Estados Unidos con el éxodo del Mariel. Medio vagabundo, elegante y mitómano (según dicen), vendía prendas falsas en las calles de South Beach o de la Pequeña Habana.