Conozco a la internauta, nos hemos abrazado, hemos viajado juntos, hemos leído en muchos recitales de poesía. Es la primera escritora de mi generación...
Al caminar por los corredores del hotel Saratoga se incorpora en mí una pretensión, una arrogancia que por lo general poseen las personas adineradas,...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.