Su vida va como el Real Madrid en la tabla de la Liga española. Vive orgulloso de tener muy buenos amigos, aunque algunos muy lejos. Después de años intentando sobresalir como repartero, ahora defiende a Charly García y a Santiago Feliú. No se siente tan cómodo leyendo en ningún sitio como en las clases. Le hubiese encantado saber, finalmente, dónde estaba Benno Von Archimboldi.
La corrupción en el sistema de transporte cubano es terrible. El litro de petróleo, que cuesta 1 CUC en las gasolineras, ya sean Cupet u Oro negro, se podía encontrar en la calle desde 5 hasta 8 pesos cubanos. Actualmente, con la disminución de la cuota de combustible a las empresas estatales, su precio ha subido a 12 o 15 pesos cubanos, cuando aparece.
Cuba ha sido todo para Fernando, hombre convencido de que su vida está aquí. Otros espacios, a estas alturas, no le son orgánicos como La Habana: su barrio, Los Sitios, El Vedado, las calles en las que lo vemos caminar a diario.
Paradójicamente, para eliminar el juego fue cerrado el Hipódromo más importante de América Latina, y en el Barrio de Los Quemados, donde estaba enclavado, el juego, precisamente, no ha desaparecido.
Javi voló a Moscú y, de allí, a los Emiratos. La última foto en casa con su hermano Alec le rompe el corazón a cualquiera. Abrazados frente a la cámara, abatidos y al mismo tiempo estoicos. Si una imagen pudiera capturar la manifestación de la tristeza, es esa: la mirada de dos hermanos de 23 y 14 años, tan apegados como ellos, a punto de una separación brutal. Observándolos, caí en cuenta de que presenciaba la repetición de mi propia historia: el momento en que me separé de mi hermano.
«La fotografía de calle es de 99 por ciento fallar, como diría Alex Webb. Llegué a esta fotografía fallando y redescubriéndome. Ya no me gusta tanto ir a donde haya mucha pose. Me gusta ir a donde hay imágenes que tengan que ver con la calle. Mi manera de ver ahora ha evolucionado a capas y reflejos».