Lo único terrible de todo eso es que leo intercalando un cuento de Enrique Del Risco y uno de Francisco García González. Los intercalo y mi cabeza, de cierto modo, explota.
Lo celebro el día 4, a mi hijo, porque un día como el 4 fue la víspera de mi primer embarazo. Perdí ese embarazo y quedé sin fuerza, sin forma, sin energía. Conocí el vacío.
Siempre he dicho que uno es lo que come.
Literariamente, visualmente, musicalmente y sobre todo, aunque suene bizarro,
sexualmente. Si mal no recuerdo, al principio, comí...