Lo valioso siempre empieza por lo ridículo. Según Alexander González Borrego, una de los primeros patinadores de La Habana, algunos pocos fanáticos comenzaron en la década del ochenta con...
Es que ya en La Habana se conoce lo suficiente de Miami y no vale la pena especular. Se sabe que el Rolex es falso, rentado o prestado. Y que no es que tu libro se lea en “toda Harvard”, sino que un socio lo incluye en un seminario de idioma español; que nada tiene que ver con las relaciones Cuba-EEUU.
El espacio clandestino al que ha sido sometida la prensa no oficial es cada día más grande y menos oscuro e invisible. No obstante, sigue siendo Lecturas Difíciles -como dijera su autor- “un documento de otros documentos, archivos de micro-verdades que permanecen invisibles, pero circulan en nuestra sociedad”.
El grupo asiático en la segunda ronda está compuesto por cuatro equipos: Japón, Holanda, los judíos y Alfredo Despaigne. Los comentaristas deportivos cubanos, por...
Nada, absolutamente nada, como el musicalizador de los entre innings. Al gráfico del line-up chino le engancharon una melodía de Revolución Cultural, de legiones de campesinos felices cultivando arroz bajo el sol luminoso de la Patria de Mao, que la única respuesta que se me ocurre para semejante agravio es que la televisión estatal china haya presentado el line-up cubano con Barbarito Diez de cortina fondo.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.
Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.
La estela de decisiones conservadoras de los tres magistrados nombrados por Trump (y quizá un cuarto, si Sonia Sotomayor, de 72 años y diabética, tiene que retirarse) podrían terminar siendo su legado más importante.