«Lolita» constituye el más reciente capítulo de una trayectoria fotográfica caracterizada por los «retratos a mujeres, desnudos, primeros planos, generalmente en blanco y negro», aunque últimamente «va acercándose al color».
Como parte de un masivo plan de reordenamiento gubernamental, se paralizaron 95 de 156 centrales, unos 100 mil trabajadores fueron «reubicados»: las fuerzas vivas del azúcar se dispersaron o languidecieron junto a los muros y las maquinarias detenidas.
Las campanas han sido cifra sonora de la rebelión histórica tanto como, en los días anónimos, han sido pacientes testigos del tiempo y los ciclos vitales de la comunidad.
David Carr fue muchas cosas, pero más que cualquier otra, nadie lo duda, fue un guerrero. Además de luchar contra su adicción, enfrentó a los dictadores de la industria mediática, encaró a los magnates del negocio editorial, destruyó a los impostores de la nueva era y, en la recta final, le plantó cara al cáncer.
En mi segunda cita con Cuba quise trabajar con algo que me frustraba profundamente; el hecho de ser tratada a veces como un medio o un objeto, desde una distancia ficticia y adornada frívolamente.
Un periodista norteamericano promedio gana alrededor de 34 mil ciento cincuenta dólares al año lo cual, en turnos de ocho horas diarias en semanas de sesenta horas laborales, equivale a unos 12 dólares la hora.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.