Henry Constantín: el precio de exigir una Cuba libre desde el periodismo independiente 

A la Seguridad del Estado cubana le bastaron 30 minutos de retraso del periodista independiente Henry Constantín Ferreiro, quien había recibido el 8 de septiembre, a las 9:30 a.m, una cita de la oficina de Inmigración del Ministerio del Interior (MININT) en la ciudad de Camagüey, para detenerlo una semana después, acusarlo del presunto delito de desobediencia y aplicarle una medida cautelar de prisión provisional en la cárcel de máxima seguridad de Kilo 7.

A la policía política no le importó que ese mismo día Constantín se hubiese presentado voluntariamente ante ellos y tampoco se interesaron por las razones de la tardanza. La oportunidad les resultó perfecta para consumar una última acción represiva desde que comenzó el año contra una de las voces que —por casi dos décadas— no ha dejado de plantarle cara al régimen. Constantín escribe y dirige La Hora de Cuba, uno de los pocos medios independientes que aún se mantiene operando dentro de la isla, bajo las premisas de la libertad de expresión y de prensa que a todo humano corresponde.

«Sea cual sea el resultado de estos actos de acoso policial contra mí, La Hora de Cuba seguirá conectada con la libertad de este país», reiteró Constantín en el último post que pudo publicar en su perfil de Facebook, donde ha ido registrando cada acto de acoso policial y represión que ha recibido por su activismo político y su ejercicio del periodismo. «Estoy tranquilo y me mantengo firme» fue el más reciente mensaje que envió desde la cárcel, después de una visita de apenas 20 minutos que su novia Alejandra García, también periodista independiente, le pudo hacer en el centro de detención del MININT —conocido como villa María Luisa—, el 23 de septiembre último, un día antes de ser trasladado a Kilo 7.

Henry junto a su novia Alejandra García / Foto tomada de Facebook
Henry junto a su novia Alejandra García / Foto tomada de Facebook

En el reparto Albaisa, de la ciudad de Camagüey, se ubica esta cárcel de máxima seguridad, donde las autoridades arbitrariamente niegan el derecho a visita o reparten comida podrida o con gusanos. También allí la comunicación con los internos se hace cada vez más difícil por problemas con las líneas telefónicas y la tuberculosis campea entre la población penal, según conversaciones que García sostuvo con familiares de reclusos durante una breve visita al centro penal este último viernes, para llevar artículos de primera necesidad, pero sin posibilidad de ver a Constantín. 

«Eso es tortura psicológica, se burlan constantemente de los reclusos y sus familiares», apuntó la periodista en el perfil de Facebook de La Hora de Cuba.

Tras examinar los detalles de este último acto de represión contra Henry, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) apuntó este 25 de septiembre que «existen serias vulneraciones en este caso, incluso de las garantías reconocidas por la propia legislación cubana, que cuestionan tanto la imputación formulada como la necesidad y proporcionalidad de mantenerlo encarcelado». 

El organismo señala que al periodista le imputan un supuesto delito que no aparece demostrado y le aplican una prisión provisional sin una justificación reforzada. A su defensa, además, le han obstaculizado el acceso al expediente del caso, le han puesto trabas para presentar y sustanciar oportunamente el recurso legal de hábeas corpus, y le han proporcionado información falsa sobre el verdadero lugar de reclusión del periodista independiente.

«La prisión provisional no puede funcionar como pena anticipada ni como instrumento para impedir que un periodista continúe ejerciendo pacíficamente su profesión y sus derechos», concluye el OCDH, organismo que exige en su informe su puesta en «libertad, el acceso inmediato e íntegro de su defensa a las actuaciones que legalmente correspondan, la comunicación formal de las decisiones adoptadas y la tramitación efectiva y sin nuevas dilaciones del hábeas corpus». Asimismo, pide el pronunciamiento de las organizaciones de defensa de la libertad de prensa y de los gobiernos democráticos.

Henry junto a su pequeña hija. También tiene otro hijo mayor. Foto tomada de Facebook
Henry junto a su pequeña hija. También tiene otro hijo mayor. Foto tomada de Facebook

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) también repudió enérgicamente el arresto de su vicepresidente regional. El organismo calificó el encarcelamiento como un «grave episodio de hostigamiento sistemático contra la prensa independiente en Cuba» y señaló que el uso de citaciones oficiales, la vigilancia policial y las detenciones arbitrarias forman parte de una estrategia deliberada del régimen para intimidar y silenciar por completo el libre flujo informativo en la isla. 

En tanto, el centro de asesoría legal Cubalex criticó duramente que Constantín permanezca retenido bajo un proceso totalmente opaco. Denunciaron que durante su primera semana de arresto estuvo prácticamente incomunicado, sin acceso regular a llamadas o visitas familiares, y con constantes trabas administrativas por parte de los instructores penales para impedir que su abogada defensora revise el expediente de manera formal. 

Medios cubanos y redes aliadas independientes promueven campañas digitales bajo etiquetas de denuncia social para visibilizar el caso de Constantín. Estos coinciden en que el régimen de La Habana utiliza la figura de la prisión preventiva no como una medida legal justificada, sino como un «castigo anticipado» y arbitrario para sancionar penalmente el ejercicio legítimo del periodismo dentro de Cuba. Activistas e intelectuales de la isla, como la académica Alina Bárbara López, se han sumado al reclamo, cuestionando la legalidad y el «estado de terror» procesal que impera contra las voces críticas.

Debido a su firme postura crítica hacia el gobierno de la isla y su labor de informar sin censura oficial, Constantín ha sido un perfil clave del periodismo independiente y, en consecuencia, objeto de un asedio sistemático, agresiones, restricciones académicas y múltiples detenciones arbitrarias a lo largo de su carrera. 

Incluso su formación académica se vio gravemente truncada debido a su abierta postura crítica contra el régimen. Fue expulsado de tres carreras universitarias consecutivas en Cuba por motivos políticos. Debido a su activismo, lo separaron de la carrera de Periodismo en la Universidad de Oriente (en Santiago de Cuba), del Instituto Superior de Arte (ISA) de Camagüey y, posteriormente, de la licenciatura en Letras. 

Constantín, como vicepresidente regional de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP, elabora cada año dos informes sobre este tema en Cuba, considerada como el peor país de América Latina en esta materia, según el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF). 

En la isla, el ejercicio del periodismo fuera de los canales oficiales está completamente ilegalizado y criminalizado, mediante un entramado de leyes recién diseñado para institucionalizar la censura estatal. Entre estas disposiciones se encuentra la Ley de Comunicación Social, en la que se niega explícitamente la personalidad jurídica a cualquier medio privado y se prohíbe publicar contenidos que puedan «subvertir el orden constitucional» o «desestabilizar el Estado socialista», conceptos vagos que el régimen utiliza para procesar judicialmente cualquier crítica hacia la gestión pública o la crisis socioeconómica. 

Desde hace casi dos décadas es reprimido por el régimen, debido a su activismo y periodismo independiente. Foto tomada de Facebook
Desde hace casi dos décadas es reprimido por el régimen, debido a su activismo y periodismo independiente. Foto tomada de Facebook

A esta legislación se añade el Decreto 160 del Consejo de Ministros, aprobado en julio último de forma complementaria, con el que se refuerza el monopolio estatal sobre la información, a pesar de una supuesta apertura económica de la isla hacia pequeñas empresas privadas (Mipymes). Esta norma excluye explícitamente al sector de las comunicaciones, blindando legalmente que los periódicos, revistas y agencias de noticias están reservados de forma exclusiva al control del Partido Comunista. 

Asimismo, se añade el actual Código Penal cubano, el brazo punitivo contra reporteros y colaboradores de medios independientes. Este introduce herramientas severas para castigar la libre expresión, como penas de cuatro a diez años de prisión para cualquier persona u organización que reciba fondos internacionales para financiar actividades que el régimen considere «contra la seguridad del Estado», lo que asfixia económicamente a las redacciones independientes.

Dicho código, además, eleva las penas de prisión por difamación o desprecio a las autoridades del país en plataformas digitales y redes sociales, complementando el Decreto-Ley 370, que permite confiscar equipos de trabajo e imponer multas excesivas por publicar opiniones contrarias al oficialismo en internet. 

Por este marco legal, la mayor parte del ecosistema de medios independientes cubanos opera forzosamente desde el exilio. Los pocos que permanecen informando desde el terreno en Cuba —como La Hora de Cuba— se enfrentan diariamente a cortes selectivos de internet; reclusión domiciliaria para sus directivos, redactores y colaboradores; citaciones policiales e interrogatorios que muchas veces terminan en detenciones arbitrarias; regulaciones de viajes al extranjero; expulsión de centros de estudios y laborales, además de procesos penales sin garantías de defensa, entre otras acciones represivas.

En enero pasado, en solo 12 días, Constantín fue detenido tres veces consecutivas. «Creo que es un récord que habla mucho de cómo anda este país…», comentó tras salir de su tercer arresto en un mes. En la publicación también aseguró que le honraba el calificativo de sus represores de ser «una amenaza existencial» para el régimen cubano. «Me honra el elogio que implica tanta “atención”, tantas amenazas y todo lo demás, y estar en la misma lista que personas que respeto muchísimo, como Dagoberto Valdés o los padres Alberto y Castor», subrayó en Facebook. 

Pocos días antes, tras su segunda detención, explicó que se había negado a firmar un acta de advertencia por incitar a una potencia extranjera a intervenir en Cuba y por ofender la memoria de los combatientes cubanos caídos en Venezuela. «La hubiera firmado por exigir una Cuba libre, que es mi sueño y mi vocación y la meta que quiero ayudar a lograr algún día (…) La hubiera firmado por exigir un país con justicia, sin presos políticos ni ancianos buscando en la basura, ni gente muriendo por falta de medicamentos o niños yéndose con hambre a la escuela. La hubiera firmado por exigir todo eso, y más. Pero no decía nada de eso el acta de advertencia que llenó ayer sobre la marcha un instructor penal», escribió. 

Esas tres detenciones consecutivas ocurrieron también en medio del luto por el fallecimiento de su padre, ocurrido apenas el segundo día de 2026, «después de varias horas de ingreso, algunos años de Alzheimer avanzado, y 80 años de amor pleno a la vida, a la libertad humana y a sus hijos», según apuntó en una emotiva despedida publicada en su red social. «Héctor Constantín fue el padre que me esperaba a la salida de los calabozos no para decirme que me rindiera ni cambiara dignidad por libertad, sino para —aún abrumado de miedo por lo que podía pasarme a mí, y un poco a él también— acompañarme y seguirme defendiendo», contó, además. 

Desde 2019, las autoridades no le permiten a Constantín viajar fuera del país, a menos que acepte emigrar de manera definitiva, una condición que ha rechazado en múltiples ocasiones. Por esa razón no pudo recoger personalmente el premio anual que la organización Civil Rights Defenders (CRD), con sede en Estocolmo, Suecia, le otorgó en mayo último al medio que fundó y dirige desde hace casi 14 años. El prestigioso reconocimiento fue compartido con el medio Netgazeti, de Georgia, también con una de sus fundadoras en prisión por su trabajo periodístico.

La organización, al entregar su galardón, destacó «el coraje excepcional» y «la resiliencia» del equipo de La Hora de Cuba frente a la sistemática represión y acoso del régimen, sin que haya podido silenciar o exiliar al medio independiente,  que radica en la capital de la provincia de Camagüey.

Tras la ceremonia de premiación, Constantín recordó que La Hora de Cuba también ha recibido muchos «premios» en la isla. «Más de 40 arrestos, cientos de citaciones policiales e interrogatorios, miles de amenazas, varias campañas de difamación, unas cuantas prohibiciones de salir de Cuba durante años, vigilancia continua, vandalismo contra mi casa, violencia física, acusaciones policiales. Esos son los premios que nos ha dado el régimen cubano por compartir la verdad durante casi 14 años y desde dentro de la isla, los mismos que acumulamos un equipo variado de personas con las que he podido construir y mantener este medio de prensa en las condiciones durísimas de la Cuba del interior», señaló.

Por supuesto, destacó que el reconocimiento del CRD «es un premio distinto» porque «no busca callarnos, aislarnos o forzarnos a emigrar, todo lo contrario: es un premio que sí agradecemos con todo el corazón, un premio que nos alegra y nos fortalece para seguir compartiendo libertad e información desde muy dentro del país, desde Camagüey y cada ciudad en la que nuestro equipo funciona». 

Entre las coberturas periodísticas más significativas de este medio independiente, con la participación de Henry Constantín, destacan la protesta del 27 de noviembre de 2020 (27N); las manifestaciones populares del 11 de julio de 2021 (11J), en la ciudad de Camagüey; o contra los apagones en La Habana y otras localidades del país, además de los procesos judiciales de los participantes en estas acciones y la situación de los presos políticos cubanos.

«A los jóvenes valiosos que le quedan a este país no los podemos —no los vamos— a dejar solos», escribió a finales de agosto para exigir la libertad del preso político del 11J, Andy García, detenido una vez más por las autoridades después de su excarcelación.

Henry junto al manifestante del 11J Andy García. Foto tomada de Facebook
Henry junto al manifestante del 11J Andy García. Foto tomada de Facebook

También sobre la creadora de contenido de crítica social, Anna Bensi, dijo que ella tenía todo su respeto y admiración «como lo ha tenido siempre cada cubano que supera su miedo y pone su talento a hablar de libertad, y lo sostiene cuando los orcos aparecen, en esta isla de opresión. Ojalá que ella siga encontrando la enorme fuerza que necesita para perseverar en su camino en esta isla, y que los cientos de miles de cubanos que comparten sus ideas tengan —quienes aún no lo tienen— el mismo valor que ella para defender lo que piensan y exigir lo que merecen».

Asimismo, celebró la salida de la cárcel del artista Luis Manuel Otero Alcántara. «Es una noticia que esperamos mucho poder dar en La Hora de Cuba. Las cárceles continúan llenas de presos políticos, el miedo a ir a ellas sigue congelando los deseos de libertad de millones de cubanos, pero que el héroe de San Isidro, el artista que el 11 de julio de 2021 hizo lo que tenía que hacer sabiendo el coste, y lo asumió, esté libre, es una noticia que hoy hay que celebrar. Ojalá que pronto esté de vuelta en una Cuba libre y la patria y la vida sean un hecho, no un grito reprimido, en esta tierra», escribió tras la partida del activista político al exilio forzoso. 

Cuando cumplió 42 años, el 14 de febrero último, Constantín contaba que había sido besado por su novia dentro de dos patrullas, «siempre rumbo a lugares en donde no nos esperaban momentos agradables», pero que los besos que se reciben dentro de un vehículo que se usa para reprimir la libertad «son besos únicos, y si todavía te dicen, después de salir de todo eso, que te aman, entonces tienes que darle gracias a San Valentín, el santo romano de este día que es el mismo en que nací. Y le diera gracias dobles a ese santo o a cualquiera si mi celebración de hoy no fuera exclusiva mía, y Doris Santiesteban y su niña pudieran abrazar este 14 de febrero a Ernesto el del 4tico, y Saylí Navarro saliera con su padre de donde los tienen, y todos los demás presos políticos, los hombres y mujeres que hoy tienen tan lejos el amor, llegaran a sus casas y pudieran abrazar a la gente que quieren. Voy a celebrar hoy mi cumpleaños y el amor, pero la alegría solo será completa cuando todos ellos estén libres. Y ojalá que sea pronto».

Al cumplirse el primer quinquenio de las protestas del 11J, Henry comentó, además, en un video difundido por sus redes, que han sido cinco años muy difíciles para todos. «Hemos aguantado represión, epidemias, una crisis económica horrorosa. Hemos aguantado además a gobernantes que no tienen ningún deseo de cambiar el futuro de este pueblo. Quiero sobre todo poner el foco en los más de mil presos políticos, una cifra que habla también de las enormes ganas que tiene este pueblo de cambiar su destino», reiteró el periodista independiente, que hoy también permanece encarcelado.

En mayo último, a propósito del Día de la Libertad de Prensa, auguró que «solo puedo decir que la hora de Cuba —no solo la que nombra al medio en el que trabajo— está más cerca que nunca antes. Y esa es una verdad que alegra, a pesar de lo dura que sigue siendo la realidad de los cubanos». 

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Katia Monteagudo
Katia Monteagudo
Nació en el centro de Cuba, pero es ya chilanga por adopción. Pertenece a la generación del linotipo, a la mismísima era del plomo, pero sigue en el oficio por puro deseo casi 40 años después de haberse licenciado en la Universidad de La Habana.

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