Caen pétalos desde los altos de la iglesia. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía Expósito
La tradición de peregrinar en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona Cuba, volvió a tomar este martes arterias visibles de Centro Habana. A lo largo de las avenidas Zanja, Galiano y Reina hasta las calles Manrique y Salud, la gente volvió a acompañar la imagen de la Virgen mambisa.
El ritual, que partió y culminó en la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, tuvo la guía oral del cardenal y arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García Rodríguez, quien ofició previamente una misa.
Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoCelebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoFin de la misa. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía Expósito
Oraciones, versos, canciones y las notas del himno nacional se unieron a los reclamos de piedad, libertad, salud y medicamentos para los niños y asistencia para las madres, para los presos y para las familias precarizadas. Un futuro menos desventurado para todos los devotos.
Rezos durante el recorrido. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoLa fuerza de la fe es visible en sus símbolos. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoEn la avenida Reina. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoDiversas generaciones. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoEl público devoto en la Avenida Zanja. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoPeregrinación por la calle Manrique. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía Expósito
Unos se aglomeraron en las aceras, otros se asomaron desde los balcones. La voluntad, la energía en sus rostros. Quienes asistieron al recorrido buscaban en la imagen de la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.
Niños de la catequesis. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoSaludo a la Virgen en la avenida Galiano. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoSe canta para pedir consuelo y amparo. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoInsignias religiosas junto a la bandera cubana. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoLa pasión de la banda de Guanabacoa. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoBanda de música de la Parroquia de Guanabacoa. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoEl coro de la iglesia. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía Expósito
Girasoles y velas amarillas como un solo deseo repetido. La fe como virtud primordial para sobrevivir —remando a la deriva, una vez más, los hijos de Cachita— en medio de la peor crisis en la isla.
Deseos y promesas encendidas tras la peregrinación. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoDeseos y promesas encendidas tras la peregrinación. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoDeseos y promesas depositadas en el Santuario. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía ExpósitoCachita fue devuelta a su Santuario. Celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre; La Habana, septiembre de 2026 / Foto: María Lucía Expósito
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
El consenso entre los referentes del periodismo de reputación es sólido: una fuente confidencial no convierte un rumor en información publicable. Un medio solvente no disemina un rumor citando como única fuente a otro medio que lo difundió primero.
En 'La oveja blanca', un matrimonio se ama y se quiebra en un presente hecho de un amor nacido en los ochenta en La Habana, con sus esperanzas y sus incertidumbres; del deterioro de un sueño, del destierro, de un nuevo sueño de libertad en Estados Unidos, de la fragilidad del porvenir. Atados a una gran tristeza y a una gran alegría.
El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
Puedes contribuir a la revista aquí.
Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: revistaelestornudo@gmail.com
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.