Es 2026 y los paisajes urbanos de Cuba son a menudo dantescos. Pareciera que el país ha llegado a su hora más oscura y que nada pudiera ser peor que la posibilidad de que todo siga igual.
A veces se acusa a los fotógrafos callejeros y fotoperiodistas cubanos de enfocarse demasiado en los aspectos negativos, de mostrar en exceso la Cuba que agoniza.

Ya quisiéramos muchos que se nos colara otra realidad y no esta por el lente.



La miseria, la ruina y el miedo dan forma a la cotidianidad en una isla que alguna vez fue llamada «la Perla del Caribe».






A día de hoy salir a hacer fotografías en una ciudad cubana, en particular La Habana, es también una especie de masoquismo emocional.




Tanta oscuridad en sentido figurado y literal termina pasándote la cuenta. Pero es la hora más oscura, esa que viene justo antes del amanecer.





