El país está inmerso en la peor crisis económica de su historia, mientras los cubanos viven bajo un régimen de control que niega derechos políticos y reprime la protesta pública.
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.
«La verdadera solidaridad se demuestra en hechos concretos», sostiene Yasser Sosa Tamayo: «está en quien comparte lo poco que tiene, en quien se detiene a tender la mano, en quien se involucra aunque las circunstancias sean difíciles»
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.