El 18 de diciembre publiqué un reporte sobre el inminente pacto entre Major League Baseball (MLB) y la Federación Cubana de Béisbol (FCB). Menos de 24 horas más tarde se confirmó la existencia de un acuerdo que hoy, luego de tres meses, está congelado.
El acuerdo representa el cierre anhelado por ambas partes a la desbandada de atletas cubanos (que supera los 400 desde 2013). A algunos nos deja insatisfechos en tanto el affaire Cuba debió y pudo reinventarse todavía más radicalmente desde hace mucho tiempo.
Ninguna evidencia demostró que Pete Rose apostó en contra de su equipo mientras dirigía los Rojos de Cincinnati, pero ningún comisionado ha aceptado hasta el presente su regreso al béisbol. El viejo Pete Rose firma autógrafos por 40 o 50 dólares y en algunos escribe: “Yo aposté”.
–Me fui por ambición deportiva. Quería probarme en el mejor béisbol, hacer carrera, intentarlo. Tiene su precio, claro, pero yo quería probarme –sentencia Contreras.
El país está roto. No existen los avengers para salvarnos, y sí una casta de millonarios pedófilos que son nuestros dueños. Ellos pueden decir quién se queda y quién se va. Si no les gusta lo que publicas, pueden ir por ti.
Leandro Eduardo Campa fue (o es) un escritor nacido en La Habana, Cuba, en 1953. Llegó a los Estados Unidos con el éxodo del Mariel. Medio vagabundo, elegante y mitómano (según dicen), vendía prendas falsas en las calles de South Beach o de la Pequeña Habana.
La ciudad más afectada fue La Guaira, y la costa central del país fue la región donde hubo mayores. Fueron 39 segundos durante los cuales dos sismos —con magnitud de 7.2 y 7.5, respectivamente— cambiaron la vida de todo un país.