Tema: La Habana

Creo en las vueltas que da la vida

Iba de La Habana a Miami, a Hawaii, a San Juan, a Londres, a París, a Roma, a Hialeah, a Salzburgo, a Viena, a...

Tocando fondo

Yoanny Aldaya dice presentarnos aquí el final de una trayectoria, un síntoma terminal, el último tramo de una parábola. Tocando fondo es el título de esta...

Vedado: Recuerdos de Irma

Una decena de muertos y millares de damnificados (gente sin casa y sin sustento inmediato; familias trasladadas y albergadas en una cuarentena, presumiblemente, de...

Antes del estallido: por los claros del bosque hacia un verano vulgar

Es mayo y busco inspirarme. Miro mi librero. Por los claros del bosque es el título de María Zambrano que destaca. Nunca lo he...

Urbanoporosis

Margarita Fresco presenta aquí una radiografía (inevitablemente parcial) de La Habana contemporánea. Un angustioso fragmento de historia clínica. Urbanoporosis instala ante nosotros un diagnóstico y...

Praga, La Habana: número redondo

La grisura definitiva Desde la ventana de mi habitación en el hotel Pushkin, en la calle Husova, no.14, podía presenciar el desfile de los turistas...

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Remar con la Virgen, sobrevivir a la crisis

Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.