Se ven instalaciones industriales, vestigios reveladores y, sobre todo, algunas turbadoras escenas domésticas correspondientes a la ciudad fantasma de Prípiat, donde vivían los trabajadores de la planta.
¿Alguien recuerda cuando hace unos cinco años se perdieron al unísono los condones y las cervezas en La Habana, y hacíamos chistes en Facebook sobre esa «feliz» coincidencia que al menos nos salvaría de embarazos indeseados y enfermedades venéreas?