Otra vez un libro de Padura quedó en manos de quienes estuvieron dispuestos a batirse por agarrar un ejemplar. No pocos se escandalizaron al ver que costaba 120 pesos.
Posiblemente, como muchos de los emprendidos en los últimos años en La Habana, el comercio de los libros fracasó por una razón tonta y elemental: la escasez de demanda.
La verdadera feria es la periférica, la que se desarrolla fuera, la que no tiene libros, la de ir a finiquitar el pollo frito crocante y la soda sentándose a una mesa de plástico.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.