Detrás del silencio y la palidez, mi calzón estaba completamente mojado. Yo solo quería abrazarlo y hacerle saber que sentíamos lo mismo. Después, quizá, después de regresar a la casa, después de regresar a dormir a la cama, comencé a llorar sin motivos y sin lágrimas. Desperté con algo serpenteando en el vientre.
Ossain Raggi presenta esta serie, Historia de dos hermanas, un ejercicio de libertad que desautomatiza y subvierte tanto los esquemas y los linderos tradicionales...