¿Alguien recuerda cuando hace unos cinco años se perdieron al unísono los condones y las cervezas en La Habana, y hacíamos chistes en Facebook sobre esa «feliz» coincidencia que al menos nos salvaría de embarazos indeseados y enfermedades venéreas?
Culminaba la confrontación en Cuito Cuanavale y las tropas cubanas se movían más al suroeste, a casi 100 km de la frontera con Namibia, para hacerle frente a una posible penetración del enemigo.
Las cámaras fotográficas que usaba allá eran muy silenciosas, facilitaban la discreción, mientras ellas cantaban, lloraban o me decían quién sabe qué en sus dialectos.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.